El último reflejo del día suele ser el mismo para muchos: un último vistazo a la pantalla del celular. Creemos que estamos cerrando el día, pero en realidad, estamos retrasando el inicio del proceso más crítico
para nuestra salud cognitiva. Mientras la mayoría de nosotros ve el sueño como un estado pasivo, un interruptor que apagamos, la ciencia moderna ha revelado que la noche es el momento de mayor actividad
metabólica de “mantenimiento” para el órgano que define quiénes somos.