Las varices representan una de las afecciones vasculares más frecuentes a nivel mundial y constituyen un problema de salud que va mucho más allá de lo estético. Desde una perspectiva médica, las varices son una manifestación de insuficiencia venosa crónica, una condición progresiva que afecta la correcta circulación de la sangre en las extremidades, especialmente en las piernas. Comprender qué son las varices, por qué aparecen y cómo evolucionan resulta fundamental para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de quienes las padecen.

Definición médica de las varices

Las varices son venas dilatadas, tortuosas y alargadas que han perdido su capacidad de transportar la sangre de manera eficiente hacia el corazón. En condiciones normales, las venas cuentan con válvulas unidireccionales que evitan el retroceso de la sangre. Cuando estas válvulas se debilitan o fallan, la sangre se acumula, aumenta la presión venosa y la vena se dilata progresivamente, dando lugar a la aparición de varices visibles.

Estas alteraciones se presentan con mayor frecuencia en las extremidades inferiores debido a la acción de la gravedad y al esfuerzo constante que realiza el sistema venoso para devolver la sangre desde las piernas hasta el corazón.

Tipos de varices según su gravedad

No todas las varices son iguales. Desde el punto de vista clínico, se clasifican según su tamaño, profundidad y repercusión funcional:

Varices tronculares

Son las más visibles y voluminosas. Afectan las venas safenas y sus ramas principales. Se presentan como cordones azulados o verdosos, abultados y sinuosos, y suelen asociarse a síntomas intensos.

Varices reticulares

Son venas de tamaño intermedio, de color azulado o violáceo, que se observan bajo la piel. Aunque menos prominentes que las tronculares, indican alteraciones en la circulación venosa.

Arañas vasculares o telangiectasias

Son pequeños vasos dilatados de color rojo o morado, con aspecto de telaraña. Aunque generalmente no causan síntomas graves, representan una señal temprana de insuficiencia venosa.

¿Por qué aparecen las varices? Principales causas

La aparición de varices responde a una combinación de factores genéticos, hormonales y mecánicos que afectan la estructura y función del sistema venoso.

Predisposición genética

La herencia es uno de los factores más determinantes. Las personas con antecedentes familiares de varices presentan mayor probabilidad de desarrollar esta condición, debido a una debilidad congénita de las paredes venosas o de las válvulas.

Alteraciones hormonales

Las hormonas, especialmente los estrógenos y la progesterona, influyen en la elasticidad de las venas. Por esta razón, las varices son más frecuentes en mujeres, sobre todo durante el embarazo, la menopausia o el uso prolongado de anticonceptivos hormonales.

Embarazo

Durante la gestación, el aumento del volumen sanguíneo, la presión del útero sobre las venas pélvicas y los cambios hormonales favorecen la aparición de varices. Aunque algunas desaparecen tras el parto, muchas persisten y progresan con el tiempo.

Sedentarismo y bipedestación prolongada

Permanecer muchas horas de pie o sentado dificulta el retorno venoso. La falta de movimiento reduce la acción de la bomba muscular de la pantorrilla, fundamental para impulsar la sangre hacia arriba.

Sobrepeso y obesidad

El exceso de peso incrementa la presión sobre las venas de las piernas, acelerando el deterioro de las válvulas venosas y favoreciendo la dilatación progresiva.

Envejecimiento

Con el paso del tiempo, las venas pierden elasticidad y las válvulas se debilitan. Este proceso natural explica por qué la prevalencia de varices aumenta con la edad.

Síntomas frecuentes de las varices

Las varices no siempre generan molestias al inicio, pero a medida que evolucionan pueden provocar síntomas significativos:

  • Pesadez y cansancio en las piernas
  • Dolor o ardor, especialmente al final del día
  • Hinchazón en tobillos y pies
  • Calambres nocturnos
  • Picazón y cambios en la piel
  • Sensación de calor o tensión

Estos síntomas suelen empeorar con el calor, la inmovilidad prolongada y al final de la jornada laboral.

Complicaciones asociadas a las varices

Cuando no se tratan de forma adecuada, las varices pueden derivar en complicaciones que comprometen seriamente la salud vascular:

Edema crónico

La acumulación persistente de líquidos en las piernas genera inflamación constante y sensación de rigidez.

Cambios cutáneos

La piel puede oscurecerse, volverse seca y frágil, dando lugar a dermatitis ocre y eccemas venosos.

Úlceras venosas

Son heridas abiertas de difícil cicatrización, generalmente localizadas en la parte inferior de la pierna. Representan una de las complicaciones más graves de la insuficiencia venosa crónica.

Tromboflebitis

Inflamación de una vena asociada a la formación de un coágulo, que puede generar dolor intenso y riesgo de complicaciones mayores.

Diagnóstico de las varices

El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y en estudios complementarios que permiten determinar el grado de afectación venosa. El eco-Doppler venoso es la herramienta más utilizada, ya que permite visualizar el flujo sanguíneo, identificar válvulas incompetentes y planificar el tratamiento más adecuado.

Tratamientos disponibles para las varices

Actualmente existen múltiples opciones terapéuticas, adaptadas al tipo y severidad de las varices:

Medidas conservadoras

Incluyen el uso de medias de compresión, cambios en el estilo de vida, control del peso, actividad física regular y elevación de las piernas.

Tratamientos farmacológicos

Los fármacos venotónicos ayudan a mejorar el tono venoso y aliviar los síntomas, aunque no eliminan las varices existentes.

Procedimientos mínimamente invasivos

  • Escleroterapia
  • Láser endovenoso
  • Radiofrecuencia
    Estas técnicas permiten cerrar las venas afectadas sin necesidad de cirugía abierta.

Cirugía

Indicada en casos avanzados, cuando otras opciones no son suficientes. Actualmente se reserva para situaciones específicas debido al avance de técnicas menos invasivas.

Prevención de las varices

Aunque no siempre es posible evitarlas, adoptar hábitos saludables reduce significativamente el riesgo:

  • Mantener un peso adecuado
  • Realizar ejercicio regular
  • Evitar permanecer muchas horas en la misma posición
  • Elevar las piernas al descansar
  • Usar ropa cómoda y evitar prendas ajustadas

Importancia del tratamiento temprano

Detectar y tratar las varices en etapas iniciales permite frenar su progresión, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones a largo plazo. Un enfoque integral, guiado por profesionales de la salud vascular, es clave para obtener resultados duraderos y seguros.

Las varices no deben considerarse únicamente un problema estético. Son una señal clara de alteración en el sistema circulatorio que requiere atención médica especializada y un abordaje preventivo continuo.