La osteoporosis y sus causas

La osteoporosis es una enfermedad ósea sistémica caracterizada por la disminución de la densidad y la calidad del hueso, lo que incrementa de forma significativa el riesgo de fracturas. Se trata de una condición silenciosa, progresiva y altamente prevalente, que afecta tanto a mujeres como a hombres, especialmente a partir de la mediana edad. Comprender en profundidad la osteoporosis y sus causas resulta esencial para su detección temprana, prevención y manejo adecuado.

¿Qué es la osteoporosis desde el punto de vista médico?

La osteoporosis es una alteración del metabolismo óseo en la cual el equilibrio entre la formación y la reabsorción del hueso se ve comprometido. En condiciones normales, el tejido óseo se renueva constantemente. Sin embargo, cuando la reabsorción supera a la formación, el hueso se vuelve más poroso, frágil y vulnerable, perdiendo su resistencia estructural.

Esta enfermedad no suele presentar síntomas evidentes en sus etapas iniciales, razón por la cual es conocida como la “epidemia silenciosa”. La primera manifestación clínica suele ser una fractura, incluso ante traumatismos mínimos o movimientos cotidianos.

Importancia del tejido óseo en el organismo

El hueso cumple funciones vitales que van más allá del soporte estructural. Actúa como reservorio de calcio, fósforo y otros minerales, protege órganos vitales y participa en la producción de células sanguíneas. Cuando la osteoporosis compromete esta estructura, el impacto sobre la salud general es significativo, afectando movilidad, autonomía y calidad de vida.

Principales causas de la osteoporosis

La aparición de la osteoporosis es el resultado de múltiples factores que interactúan entre sí. Identificar estas causas permite establecer estrategias efectivas de prevención y tratamiento.

Envejecimiento y pérdida ósea progresiva

El envejecimiento es una de las causas más importantes de la osteoporosis. A partir de los 30-35 años, la masa ósea comienza a disminuir de forma gradual. Con el paso del tiempo, esta pérdida se acelera, especialmente si no se adoptan medidas preventivas adecuadas.

Cambios hormonales

Las hormonas desempeñan un papel clave en el mantenimiento de la densidad ósea.

  • Disminución de estrógenos: En las mujeres, la menopausia marca un punto crítico. La reducción abrupta de estrógenos acelera la pérdida ósea, aumentando el riesgo de osteoporosis posmenopáusica.
  • Reducción de testosterona: En los hombres, niveles bajos de testosterona también se asocian con disminución de la masa ósea y mayor fragilidad.

Déficit de calcio y vitamina D

El calcio es el principal componente mineral del hueso, mientras que la vitamina D es esencial para su correcta absorción intestinal. La ingesta insuficiente de estos nutrientes, ya sea por dieta inadecuada, mala absorción o escasa exposición solar, contribuye directamente al desarrollo de osteoporosis.

Sedentarismo y falta de estímulo mecánico

La actividad física, especialmente los ejercicios de carga y resistencia, estimula la formación ósea. La falta de movimiento reduce este estímulo, favoreciendo la pérdida progresiva de masa ósea. El sedentarismo prolongado es una causa frecuente de osteoporosis secundaria.

Factores genéticos y antecedentes familiares

La genética influye de manera determinante en la densidad ósea máxima alcanzada en la juventud. Las personas con antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas por fragilidad presentan mayor predisposición a desarrollar la enfermedad.

Consumo de tabaco y alcohol

El tabaquismo afecta negativamente la formación ósea y reduce la absorción de calcio. Por su parte, el consumo excesivo de alcohol interfiere en el metabolismo del hueso y aumenta el riesgo de caídas y fracturas.

Uso prolongado de ciertos medicamentos

Algunos fármacos se asocian con pérdida ósea cuando se utilizan de forma crónica, entre ellos:

  • Corticoides sistémicos
  • Anticonvulsivos
  • Inhibidores de la aromatasa
  • Algunos tratamientos hormonales

Tipos de osteoporosis

Desde el punto de vista clínico, la osteoporosis se clasifica en diferentes tipos según su origen:

Osteoporosis primaria

Es la más frecuente y se relaciona con el envejecimiento y los cambios hormonales. Incluye la osteoporosis posmenopáusica y la osteoporosis senil.

Osteoporosis secundaria

Se produce como consecuencia de otras enfermedades o factores externos, como trastornos endocrinos, enfermedades gastrointestinales, insuficiencia renal crónica o el uso prolongado de medicamentos.

Consecuencias de la osteoporosis

La principal consecuencia de la osteoporosis es el aumento del riesgo de fracturas, incluso ante traumatismos leves. Las más frecuentes son:

  • Fracturas de cadera
  • Fracturas vertebrales
  • Fracturas de muñeca

Estas lesiones pueden provocar dolor crónico, deformidades, pérdida de estatura, limitación funcional y, en casos graves, aumento de la mortalidad.

Diagnóstico de la osteoporosis

El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y en pruebas específicas que permiten medir la densidad ósea. La densitometría ósea (DEXA) es el método de referencia, ya que cuantifica la masa ósea y permite estimar el riesgo de fractura.

Además, se realizan estudios complementarios para identificar causas secundarias y evaluar el estado general del metabolismo óseo.

Prevención de la osteoporosis

La prevención es una estrategia fundamental frente a esta enfermedad. Entre las medidas más efectivas destacan:

  • Dieta rica en calcio y vitamina D
  • Exposición solar controlada
  • Actividad física regular con ejercicios de carga
  • Evitar el tabaco y el alcohol
  • Control médico periódico en personas de riesgo

Tratamiento integral de la osteoporosis

El tratamiento de la osteoporosis tiene como objetivo principal reducir el riesgo de fracturas y mejorar la calidad del hueso. Incluye un enfoque multidisciplinario que combina:

  • Suplementación nutricional
  • Fármacos que disminuyen la reabsorción ósea o estimulan la formación ósea
  • Rehabilitación física
  • Educación del paciente para la prevención de caídas

La elección del tratamiento debe ser individualizada, considerando edad, sexo, gravedad de la enfermedad y factores de riesgo asociados.

Relevancia del diagnóstico temprano

Detectar la osteoporosis en fases iniciales permite intervenir antes de que se produzcan fracturas. La evaluación preventiva en personas con factores de riesgo es clave para preservar la salud ósea a largo plazo y evitar complicaciones incapacitantes.

La osteoporosis no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Con un enfoque preventivo adecuado y un tratamiento oportuno, es posible mantener huesos fuertes, funcionales y resistentes, favoreciendo una vida activa y saludable.